Estrés y verano: por qué seguimos cansados aunque “descansamos más”
El verano suele asociarse con vacaciones, días más largos y menos rutina. Sin embargo, muchas personas sienten cansancio constante, falta de energía y dificultad para relajarse, incluso cuando duermen más o entrenan menos. ¿La razón? El estrés no desaparece solo porque cambia la estación.
El estrés de verano existe
El calor, los cambios de horarios, las comidas desordenadas, el exceso de estímulos sociales y la falta de rutina generan un tipo de estrés diferente, pero igual de real. El cuerpo pierde referencias, se altera el ritmo circadiano y el sistema nervioso permanece activado más tiempo del necesario.
Esto explica por qué “descansar más” no siempre se traduce en sentirse mejor.
Cortisol alto, energía baja
Cuando el estrés se mantiene, el cortisol permanece elevado. Esto impacta en el sueño, el apetito, la digestión y la energía diaria. Aunque estés de vacaciones, si el sistema nervioso no logra bajar revoluciones, el cansancio persiste.
Magnesio: relajación y equilibrio
El magnesio es fundamental para el sistema nervioso. Ayuda a relajar músculos, mejora la calidad del sueño y participa en la producción de energía. En épocas de estrés y calor, sus niveles suelen descender, amplificando la sensación de agotamiento.
Triptófano: descanso y bienestar emocional
El triptófano es un aminoácido precursor de la serotonina y la melatonina, neurotransmisores clave para el estado de ánimo y el sueño. Suplementarlo puede ayudar a regular el descanso, mejorar la sensación de bienestar y facilitar la desconexión mental.
La combinación de magnesio y triptófano, como propone The Protein Lab, acompaña al cuerpo a recuperar equilibrio sin recurrir a soluciones agresivas.
Conclusión
El cansancio de verano no es falta de descanso, es desregulación. Apoyar al sistema nervioso con nutrientes adecuados permite realmente relajarse, recuperar energía y disfrutar del descanso como el cuerpo necesita.
